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La guerra en el Golfo ya golpea servicios básicos

18 de julio de 2026 admin

La nueva escalada en el Golfo Pérsico dejó de concentrarse sólo en bases militares. Los ataques recientes ya alcanzan instalaciones de agua, electricidad, puentes, puertos y rutas estratégicas.

El hecho más sensible ocurrió en Kuwait, donde una planta de generación eléctrica y desalinización fue impactada este sábado 18 de julio. El ataque provocó un incendio y obligó a suspender unidades de manera preventiva.

Las autoridades kuwaitíes pidieron a la población reducir el consumo durante las horas de mayor demanda para evitar una presión adicional sobre la red eléctrica y de agua.
El episodio se produjo mientras Irán respondía a una nueva ronda de bombardeos estadounidenses. Washington informó que atacó centros de vigilancia, instalaciones logísticas, depósitos subterráneos de armamento y capacidades marítimas iraníes.

Teherán, por su parte, lanzó misiles y drones contra objetivos vinculados con Estados Unidos en Kuwait y Bahréin. La Guardia Revolucionaria aseguró que golpeó bases militares, aeródromos y centros de inteligencia, aunque no todas esas afirmaciones han sido confirmadas de forma independiente.

Entre los puntos mencionados están Camp Arifjan y la Base Aérea Ali Al Salem, en Kuwait, así como la Base Aérea Sheikh Isa, en Bahréin. Ambos países activaron defensas y alertas por el paso de proyectiles y drones.

En Irán, medios estatales reportaron ataques contra puentes, estaciones de transporte, aeropuertos y zonas próximas a Bandar Abbas, donde se ubican el principal puerto comercial iraní y bases navales.

El estrecho de Ormuz sigue como el centro del riesgo. Los ataques contra embarcaciones, instalaciones portuarias y corredores logísticos han reducido el tránsito marítimo y elevado la incertidumbre sobre petróleo y gas.

La caída del alto el fuego, declarada por Donald Trump el 9 de julio, dejó el escenario sin una salida inmediata. Aunque hay contactos indirectos, las operaciones diarias y las acusaciones mutuas dificultan una nueva tregua.

La pregunta ahora es hasta dónde puede ampliarse el conflicto. Con infraestructura civil bajo ataque y aliados regionales involucrados, el Golfo entra en una etapa de mayor desgaste y riesgo para la población.